domingo, 7 de octubre de 2012

Bitácora del navegante

...y ahí estabamos en el desolado desierto
en las ruinas de un castillo, una ciudad
ciudad en la que hemergieron y se plasmaron ideas
sentimientos e historias
tal vez historias de personas que querían alzar su voz
personas no físicas pero si pensantes
que le dan vida a Babel

Y es verdad, era un desieto.
Las persoas se fueron o simplemente se volvieron g r  i    s    e       s
por un par de años esa ciudad desapareció del mapamundi de Planeta Sur
y ese día, mi compañero de viaje comenzó a llover sobre la olvidada Babel
y  yo lloví también cuando decidí
no sabía como hacerlo pero lo hice
comenzamos a ver brotes verdes donde las arenas cubrían casas, torres y palacios.

y llegamos a pensar que no era suficiente con nuestra propia agua
así que quisimos que otros vertieran esa agua de sabiduría en la olvidada ciudad
más parece ser que a los humanos se les olvidan que un vaso de agua no se le niega a nadie. Pero así fue. Y afortunadamente pudimos observar de donde provenian y comenzamos a creer que podíamos fluir como ellos. La diferencia es que ellos no saben fluir u olvidaron como hacerlo.

Babel no dejaba de seguir siendo esa ciudad cubierta de arena con algunos brotes de verde. Asi que en nuestro andar, algun momento nos detubimos a descanzar y fumar.
y en ese momento decidí sembrar sobre las tierras de babel.
"Que importa si no disfruto de lo que sembré, si yo ya he disfrutado de lo que otros han sembrado" luego pensé.


El tiempo transcurría aprisa y las temporadas de siembra siempre son cortas.
Traté de sembrar palmeras, pinos, abetos y otros tipos de árboles comunes, pero nada creció. Hasta que encontré unas semillas especiales... nuevas para mí en muchos sentidos.. pequeñas, frágiles por fuera pero muy fuertes por dentro, de varios colores, provenientes de tierras asiáticas por convicción.

Y Babel comenzó a sacudir ese polvo
se dejaban asomar esos muros y esas plazas. Comenzaba a ver personas caminar por las calles aún polvorientas y opacas de babel llenas de inseguridad por ser terrenos nuevos.
y álguien me ayudó a trazar en el mapa ese lugar a trazar la imagen que debía tener, nuestros caminos se cruzaron en el justo momento que debían cruzarse, después de que su camino no trasitaba por aquí y antes que la llevara lejos y sé que volverá por sabe el camino de vuelta.

Se tuvo que hacer un poco más fértil la tierra y Ella, si Ella, la chica que sabe fertilizar terrenos accedió a imaginar, moldear y  fertilizar Babel.
"Creo que hacemos un buen trabajo" dijo mi acompañante y seguimos lloviendo.
Los días de arado y siembra comenzaron y decidimos no parar.
Apostamos que la cosecha sería buena desde el momento en que comenzamos a ver brotar esas ojitas de esperanza.

Los humanos creen que una flor no puede crecer en un desierto, que ese botón florecerá solo con el tiempo. Quisiera conocer una flor que no se marchita cunado no le das un sentido para crecer. Los humanos también sufren de que sienten que cuando alguien se les quiere acercar se cierran. Son en verdad muy extraños.

Babel ya tenía gente de colores, de sonrisas y de llanto, cada cual con su bien definida personalidad y gracias a las semillas que una vez decidí plantar
Ahora Babel tenía vida, pero eso no era lo grandioso, si no los pequños arbolitos que ahora crecen, sin estos arbolitos hubiese sido imposible vida en esta región del Planeta.

UN NUEVO PAISAJE FLORECE EN PLANETA SUR
Efectivamente la cosecha fue buena, ya que en Planeta Sur no materializa para construir.
Amo este planeta y amo lo que hay en él.

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